La Coctelera

Relatos eróticos de una pareja

26 Enero 2006

XX- En el Restaurante (1ª parte)

¿Qué hace que no me ha sacado ya de aquí? Llevo toda la cena intentando ponerle cachondo. Hasta los camareros se han dado cuenta, noto cómo nada más salir de la cocina con su bandeja en la mano me ponen los ojos encima y no me los quitan ni mientras sirven su mesa, aunque esté al otro lado del salón.
Ciertamente esta noche visto muy provocativa. He hecho todo lo posible por llegar a desquiciarle, incluyendo los tacones altos y un escote como los que no me pongo desde el verano. Me había dicho alguna vez incluso que no quería que saliera con esta falda, que me miraban demasiado. Pero hoy me da igual, cuantos más me miren más cachondo se va a poner.
Dios, me miran hasta las camareras. Con las mamadas que le he pegado a los espárragos, no me extraña. ¿Pero es que él no se da cuenta? Cojo otro y le mojo la puntita en mayonesa; a ver si mira... y entonces me lo meto en la boca.
Joder, si lo llevo haciendo toda la noche. Desde que empecé jugando con las aceitunas clavadas en su palito, lamiéndolas y acariciándome los labios con ellas antes de comérmelas. Y había que verme mordisqueando los pepinillos, y después succionando las gambas. Todo esto bien acompañado con un cava muy frío, que quién sabe por qué pero me excita un montón cenar con cava.
A nuestra izquierda, en la mesa número 6, una pareja que decide saltarse el postre para irse cuanto antes a casa. Creo que mis continuas insinuaciones han llegado hasta ellos y les han dado pie a una conversación que les ha provocado mucha urgencia. Ya están pagando.
A la derecha y un poco a mis espaldas, mesa 9, cuatro tíos no dejan de apostar por quién me haría la guarrada más salvaje. Desde su posición pueden ver perfectamente cómo mi faldita se escurre piernas arriba y sé que les lleva locos. Y hay que ver cómo me han mirado todos cuando me he contoneado hasta el aseo...
Cojo otra gamba y aprovecho para chupar descaradamente mis dedos con la escusa de saborear la sal y el limón. Un sensual "Mmmm..." saliendo de mi garganta... no puede deberse sólo al estupendo sabor del marisco a la plancha, obviamente estoy siendo descaradamente guarra. Y no sólo meto el dedo en mi boca, sino que también saco la lengua para lamerlo. Qué descarada descaradísimamente guarra.
Y él ahí, todo el rato hablando de no sé qué película, como si no fuera de cinco estrellas la que le estoy montando yo. No parece que esté muy por la labor, pero yo hoy quiero escenita y me la va a tener que dar.
Así que paso a las duras, y a pesar de que los manteles de las mesas son cortitos y apenas tapan debajo, no me corto en quitarme el zapato y meterle un pie en la bragueta. Entonces se produce un parón en seco, como si la Tierra hubiese dejado de girar: él deja de hablar de repente, tan bruscamente como yo dejo de respirar. Hijo de puta, tiene la polla más empalmada que entre los 4 babosos gilipollas de atrás juntos. Sigo sin respirar. No me lo esperaba. Entonces, tranquilo, sonríe con cara de bueno (qué cabrón) y me dice:
- ¿Qué pensabas, pedazo de guarra, que ibas a tener a todos enfermos mientras yo, que soy el único que te va a follar, me quedo imperturbable?

Y mi pie ahí, cristalizado, entre sus piernas. No puedo quitarlo, está como hipnotizado por el contacto con algo tan duro. Y palpitante. Golpea mi planta del pie. A cada golpe parece que se pusiera más dura todavía, aunque sé que es imposible. No puede ser, está a reventar. Va a reventar. Le va a estallar el pantalón. Va a reventar. Sigue golpeando, Dios, no para. Le va a reventar. Se le va a reventar.
¡Clinnn! Ah.. eee.. ¿qué...? A un pavo de la mesa 9 se le ha caído la copa sobre el plato, y casi la baba también. Menos mal que algo me ha sacado del trance, podía haber quedado así enganchada mientras le durara la erección.
Que cerdo asqueroso, caigo en la cuenta ahora que puedo. Me estaba dejando comportarme como una zorra sin decir nada. Permitiendo que todo el mundo a nuestro alrededor se pusiera a mil a mi costa. Cómo lo disfruta. Y sigue sonriendo.
¿Eso quieres? Miro a mi alrededor con los ojos entrecerrados, buscando con complicidad a alguien que estuviera siguiendo aún el espectáculo, con vista suficiente debajo de la mesa. Los hay que hasta agachan la cabeza con descaro cuando doy el siguiente paso: empiezo a mover mi pie arriba y abajo. Un movimiento muy evidente, debido al gran tamaño de la polla que acaricio; largo recorrido el que tengo que hacer desde el capullo hasta los huevos, y no pienso dejar nada sin tocar, ni mucho menos se me ocurre hacerlo con disimulo. Tampoco parece que lo quiera él, que mete ahora la mano bajo el mantel para apretar más aún el pie contra su paquete.
- No pensabas encontrarte esto aquí, ¿eh? Y ¿qué vas a hacer ahora?
Mierda, sí, ¿qué hago yo ahora? Se amontonan las ganas en mi cabeza, le haría tantas cosas que no me decido. Puedo tirar las copas y los platos de un manotazo y tirarme a por él. Puedo llevármelo al baño y hacer que me folle sobre el lavabo. Puedo meterme debajo de la mesa y comerle la polla aquí mismo. O desbordar su gran erección abriendo la cremallera, sentarme encima de él con la falda por la cintura y tirármelo en su silla, hasta que nos echen del local.
No sé qué hacer. Él está esperando, y todo el restaurante también. El ambiente huele a ropa interior mojada. Y decenas de ojos siguen clavados en mí. Sobre todo dos, dos ojos rasgados que me empiezan a intimidar. XY no está dispuesto a esperar más, quiere lo suyo y yo quiero dárselo. Voy a lanzarme. Voy.

Fdo: XX

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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

detalles

detalles dijo

¡Habéis borrado un artículo mientras le estaba escribiendo un comentario!

Pues nada, yo personalmente pagaría la cuenta y me iría a casa, con mucho apuro, vale el coche, las otras opciones son demasiado irreales.

26 Enero 2006 | 07:39 PM

xy

xy dijo

Irreal... ji, ji.

Cariño, creo que deberíamos ponernos más específicos y dejar claro qué cosas nos resultan irreales. A ver si encuentro hoy un par de recortes de páginas de "Sucesos" :)

27 Enero 2006 | 07:38 AM

a

a dijo

El baño es una opción cojonuda.

10 Febrero 2006 | 02:55 PM

xy

xy dijo

Es que hay que andar un montón.

10 Febrero 2006 | 03:18 PM

sandie

sandie dijo

Con filacero tenemos descuentos para ti en servicios, restaurantes, viajes, tiendas y más

24 Octubre 2008 | 02:07 AM

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