La Coctelera

Relatos eróticos de una pareja

14 Febrero 2006

XY - Todo para ti (I)



A veces tan sólo disfrutamos del sexo, normal, esperando a que llegue la noche, y retozando en la cama, disfrutándonos durante horas con apenas aditamentos, en plan "cuerpo a cuerpo", mano a mano. En otras ocasiones gustamos más de fantasear con situaciones fuera de lo común, pero sólo fantasear. Y durante otras épocas miramos el calendario, saltando día a día de cita mórbida en morboso plan, uno tras otro, colmillos goteantes, pensando en la borrachera de sexo que aguarda. Todo comienza por iniciativa del uno, que arrastra al otro, para repetir el mecanismo pasando a la siguiente ronda. Esas épocas, por supuesto, se mezclan y solapan, y nunca estamos del todo pervertidos ni del todo calmaditos.

En alguna ocasión, cuando XX ha venido observando durante determinado tiempo que el ansia de morbo se apoderaba de mí excesivamente sin demasiadas oportunidades de satisfacer mi suciedad mental, ha utilizado el jarabe de palo, y me ha preparado con sumo cuidado algún fin de semana, alguna noche, de extremismo absoluto, hasta saciarme de golpe para algún tiempo. Una borrachera, que se viene a llamar.

En consecuencia, yo quise hacer lo mismo esta vez. No ha mucho de esto, XX llevaba varias semanas como loca. Siempre excitada, desde que se levantaba hasta que se acostaba. Siempre lista y sin permitir previo alguno. Cuando ella volvía de su trabajo, o yo del mío, me violaba matemáticamente; en cuanto la veía venir notaba que andaba tibia, y tenía la lengua suelta como muy pocas veces, nunca tanto tiempo seguido. No dejaba de decir guarradas, escribía más que nunca... en fin: que andaba revolucionada.

Pasé días pensando en qué podía rondarle la cabeza con más insistencia. Leí sus borradores, que me orientaron ligeramente, aunque sin llegar a dejarme las cosas claras. Jugué a observar e intentar orientarle en las historietas que se montaba para follar conmigo cada día, en busca de algo que la tuviera especialmente encendida. Al final, creí saber qué era lo que más podía apetecerle. Como poco, le resultaría una gran experiencia.

Tardé tan sólo un día en hacer la reserva y las llamadas pertinentes. No hubo ningún problema, pues a estas alturas ya comienzo a tener claro a quién debo contactar para qué.

A XX le hizo ilusión pasar un fin de semana en una casa rural, aunque también me recordó hasta en cinco ocasiones, pensativa, que habíamos quedado con gente para salir el Sábado, y que le apetecía pasarse el Domingo en casa conmigo... en fin, que era evidente lo mucho que le picaban las ganas de juego, debatiéndose entre el fin de semana cerdo que ella había dibujado en su mente y el fin de semana relajante que (pensó) yo le había dispuesto.

Salimos el Viernes por la noche, sobre las nueve. El viaje hasta allí, tranquilo y en tren. Durante el viaje, protegidos ridículamente por abrigos, follamos, escandalizando a un par de señoras mayores que andaban cerca, y que en cuanto se dieron cuenta de lo que pasaba, por supuesto, se levantaron despotricando camino del siguiente vagón. Y joder... en el taxi, con un poco más de disimulo, se acurrucó contra mí, atrayendo mi mano hacia ella para poder masturbarse ella misma, usándola. Lo que yo diga: andaba notablemente revolucionada.

Cuando llegamos al lugar era muy tarde. Subimos, dejamos las maletas, nos dimos una ducha y salimos a dar un paseo cajo las estrellas. Como era verano, follamos bajo las estrellas. Me planteé seriamente si iba a poder llevar a cabo mis planes o si estaba tan exaltada que me iba a atar y amordazar en la cama en cuanto llegásemos, para usarme a su antojo durante el fin de semana sin dejarme rechistar. La imaginé, cual Rambo, tras una trinchera en la puerta de la habitación, impidiéndome salir armada con un arco de flechas bomba.

Pero tuve suerte, cuando volvimos al caserón, y pareció que los dioses habían decidido permitirme llevar a cabo mis planes. Al entrar por la puerta principal de la casa, XX los vio antes que yo.

- ¡Hostia, cariño, mira! - me dijo XX. Miré hacia la recepción y sonreí, viendo lo bien que mostraban su enorme sorpresa de encontrarnos entrando a la casa. Nos habían visto entrar.

- ¿¡Pero qué hacéis vosotros aquí! - exclamó mi esposa con alegría, entrando en recepción.


Fdo.: XY

(Continuará, claro)


servido por pareja 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

antraxia

antraxia dijo

Espero ansiosa un nuevo post. Por cierto habeís hecho algo raro al cambiar la imagen del título ya que ya no apareceis en amigos en mi blog, y creo que en el de los demás tampoco, sin embargo si entro a mi cuenta y veo la lista de amigos si que estais ahí pero sin título.

15 Febrero 2006 | 12:04 AM

xy

xy dijo

Pronto, pronto :-) Es que los siguientes son largos y no sabemos cómo cortarlos bien.

Lo de las listas de amigos y el título está solucionado, provisionalmente, hasta que tengamos el tan ansiado editor wiki coctelero, que nos hará la vida más fácil y bella.

15 Febrero 2006 | 11:49 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de pareja

Relatos eróticos de una pareja

ver perfil »
contacto »

    Somos una feliz pareja. Cada uno escribe sus relatos. Igual escribimos alguno juntos. También metemos la nariz el uno en los relatos del otro, y el otro en los del uno. Siempre se agradecen constructivas críticas y comentarios, tanto en el blog (preferible) como dirigidos a:

    relatoseroticosdeunapareja @ gmail . com

Índice

Fotos

pareja todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera